La experiencia que marcó el inicio
Unos amigos taiwaneses de apellido Huang me invitaron a cenar en su casa durante una fecha conmemorativa de su cultura. La cena fue un festín de platos vegetarianos que desfilaban ante mis ojos en una mesa giratoria. La combinación de colores y sabores era tan exquisita que, con el tiempo, me convertí en un auténtico vegetariano.
Durante esa cena, dejé que mi paladar explorara aquella aventura culinaria: Cho Fan, caldo de curry, albóndigas de soya, tofu guisado, cocidos de garbanzos y unas deliciosas berenjenas con albahaca. Cada plato parecía un homenaje a la vida. La experiencia fue tan satisfactoria que decidí repetirla con amigos dominicanos, quienes además me explicaron los muchos beneficios de esta dieta.
Beneficios del vegetarianismo
El vegetarianismo es adoptado por múltiples razones: salud física, compasión por los animales o preceptos religiosos que rechazan la matanza de seres vivos. En países como la India, el 29.5% de la población sigue una dieta vegetariana, mientras que, en América Latina, México ocupa el segundo lugar, con un 19% de vegetarianos.
El beneficio más destacado en occidente es la mejora de la salud física. Los vegetales son ricos en nutrientes esenciales y su consumo reduce la toxicidad asociada a la grasa saturada, principalmente responsable de afecciones como el colesterol alto, la aterosclerosis, los infartos cardiacos y la hipertensión. Además, una dieta vegetariana puede disminuir el riesgo de ciertos tipos de cáncer.
El consumo de carne: ¿Riesgos o beneficios?
Aunque algunos estudios defienden el consumo moderado de carne roja (40 gramos diarios), la Organización Mundial de la Salud (OMS) la clasifica como un posible agente cancerígeno. Además, la carne procesada ocupa el primer lugar en la lista de sustancias con riesgo para la salud, junto al tabaco y el asbesto, según la OMS.
Incluso la carne blanca, considerada una opción más saludable, ha sido cuestionada. El Centro para la Ciencia de Interés Público (CSPI) de Estados Unidos señala que el pollo figura entre los alimentos con mayores riesgos para la salud, basándose en datos recopilados durante 12 años por el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
Una alternativa viable y sostenible
Un mito común es que el vegetarianismo no provee suficiente energía para las demandas diarias en la vida cotidiana. Sin embargo, alimentos como las legumbres (ricas en fibras, vitaminas del grupo B y hierro) y hortalizas (cargadas de potasio, fósforo, antioxidantes y vitaminas A, C y E) son excelentes fuentes nutricionales.
De hecho, cada vez más atletas de alto rendimiento eligen el vegetarianismo por sus beneficios en términos de agilidad y resistencia. Figuras como el nadador Murray Rosa y el tenista Novak Djokovic son ejemplos de cómo este régimen alimenticio puede potenciar el rendimiento físico al más alto nivel.
Mis conclusiones
Mi conversión al vegetarianismo ha sido una decisión acertada. Ha mejorado mi salud, me ha permitido explorar sabores nuevos y, lo más importante, ha reforzado mi respeto por la vida de otros seres. Por lo tanto, optar por una dieta basada en plantas es un camino hacia una vida más saludable, ética, sostenible y hasta espiritual.




































