
La ocupación desorganizada de los espacios públicos en Santo Domingo Este está generando serios desafíos para la convivencia y el desarrollo de la comunidad. La presencia creciente de vendedores ambulantes y conductores sin regulación está afectando tanto la economía local como la calidad de vida de los residentes.
Un recorrido reciente por las principales avenidas y zonas concurridas del municipio, como la avenida Mella, la Charles de Gaulle y barrios como El Tamarindo, El Almirante y Villa Faro, revela un aumento significativo de actividades informales. Esta situación incluye la proliferación de puestos de venta improvisados y la operación de rutas de transporte sin autorización oficial.
Efectos en el comercio y el transporte
La informalidad en el comercio, representada por vendedores ambulantes en estaciones del metro y espacios públicos, está generando una competencia desleal para los comerciantes establecidos que cumplen con normativas y pagan impuestos. Esta falta de regulación también impacta negativamente en el orden y la estética de las áreas comunes.
En el ámbito del transporte, se ha identificado un aumento en la cantidad de conductores que operan sin los documentos necesarios y, en algunos casos, sin el conocimiento adecuado del idioma local. Esto no solo pone en riesgo a los pasajeros, sino que también afecta a los transportistas dominicanos que compiten en condiciones desiguales.
La respuesta de las autoridades
Las instituciones responsables, como la Dirección General de Migración y la Alcaldía Municipal, enfrentan el reto de abordar esta problemática de manera efectiva. La falta de acción hasta el momento ha generado críticas sobre la gestión de estos temas y ha dejado a los ciudadanos con una sensación de abandono.
Para enfrentar esta situación, es fundamental que las autoridades implementen medidas claras que combinen el control de la informalidad con el apoyo a la regulación del comercio y el transporte. Además, es importante que estas medidas sean acompañadas de programas que promuevan la inclusión y el cumplimiento de las leyes por parte de todos los ciudadanos y residentes.
La solución a los desafíos actuales requiere un enfoque equilibrado que fomente tanto el orden como el respeto a las normas. La regulación efectiva del comercio informal y el transporte, así como la promoción de prácticas legales, son esenciales para garantizar una convivencia armoniosa y una economía más estable.
Solo a través de un esfuerzo conjunto entre autoridades y ciudadanos podremos construir un entorno más ordenado, donde las oportunidades se distribuyan de manera equitativa y se proteja el bienestar de todos los habitantes de Santo Domingo Este.
Es fundamental que las autoridades actúen de manera decidida para abordar esta problemática, estableciendo normativas claras y garantizando su cumplimiento. Regular la ocupación de los espacios públicos y el transporte contribuirá a proteger los derechos de todos, fomentar el respeto mutuo y fortalecer la convivencia. Solo mediante un esfuerzo conjunto entre las comunidades locales y las instituciones se podrá garantizar un entorno ordenado, donde se respeten tanto las leyes como las oportunidades para todos los ciudadanos.








































