En un entorno donde las amenazas cibernéticas evolucionan con rapidez —desde ataques de ransomware hasta amenazas persistentes avanzadas— se suma un desafío aún más inquietante: la llegada de la computación cuántica.
Aunque todavía no contamos con computadoras cuánticas capaces de romper el cifrado moderno, el riesgo ya es real. Diversos actores están recolectando y almacenando grandes volúmenes de datos en espera de que, en unos años, la tecnología cuántica les permita descifrarlos con facilidad. Es el escenario del «recopilar ahora, descifrar después», que amenaza tanto a gobiernos como a empresas y ciudadanos.
El peligro del cifrado actual
La mayoría de los sistemas de seguridad actuales (como HTTPS, VPNs y SSH) se basan en métodos de cifrado que dependen de la dificultad para resolver problemas matemáticos complejos, como la factorización de números grandes o los logaritmos discretos. Sin embargo, con el desarrollo de algoritmos cuánticos como el de Shor, estos métodos quedarían obsoletos. El impacto sería devastador: comunicaciones, transacciones y bases de datos podrían quedar al descubierto.
Aunque se estima que las computadoras cuánticas capaces de romper este cifrado estarían disponibles en 8 a 10 años, los expertos advierten que los avances se están acelerando y el margen de preparación se acorta.
Criptografía poscuántica: una defensa emergente
Para proteger la información crítica, las organizaciones deben empezar a adoptar nuevas formas de cifrado resistentes a la computación cuántica. Esta área emergente se conoce como criptografía poscuántica, y ya está en desarrollo a nivel global.
Los tres enfoques principales que se exploran son:
Distribución de claves cuánticas (QKD): Utiliza principios de la mecánica cuántica para asegurar el intercambio de claves criptográficas, haciendo imposible su intercepción sin ser detectado.
Cifrado cuántico seguro: Aplicación de técnicas propietarias de protección contra ataques cuánticos.
Criptografía postcuántica (PQC): Uso de algoritmos nuevos, como los basados en redes, hashes o ecuaciones polinómicas multivariantes, que las computadoras cuánticas no pueden resolver eficientemente.
La carrera por estándares cuánticos
Instituciones como el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST) ya trabajan en la estandarización de algoritmos poscuánticos. Este esfuerzo busca establecer una base común para migrar desde los actuales protocolos criptográficos a unos nuevos, más seguros, resistentes y duraderos.
Sin embargo, la transición no será simple. Las organizaciones deberán afrontar retos técnicos como la compatibilidad con sistemas existentes, el rendimiento de las nuevas soluciones y su integración paulatina.
En un contexto donde la tecnología avanza más rápido que la legislación o la conciencia pública, la ciberseguridad cuántica no puede esperar. Proteger los datos sensibles hoy significa anticiparse a las amenazas del mañana.
Invertir en soluciones de cifrado cuántico seguro no solo es una decisión técnica: es una responsabilidad estratégica para preservar la soberanía digital, la privacidad y la competitividad económica en la era cuántica.
Por Carl Windsor, Chief Information Security Officer (CISO) de Fortinet
Redacción y estructura adaptada.





































